Columna de Opinión
 

El futuro del crecimiento 2024

 

Por Juan Carlos Zapata
 

El Foro Económico Mundial lanzó hace unas semanas el nuevo informe titulado El Futuro del Crecimiento, un reporte anual que sustituye al Informe Global de Competitividad y que se enfoca más en lo que los países pueden hacer, no solo para crecer, sino cómo el crecimiento económico puede alinearse con prioridades importantes que le permitan acelerar el mismo, de una forma más innovadora, incluyente, sostenible y resiliente.

El informe comienza con un análisis general del crecimiento económico reciente de un país y su desempeño, medido por tres indicadores básicos: PIB per cápita, crecimiento del PIB y crecimiento del PIB per cápita en los últimos cinco años. En vez de reducir la actividad económica a un solo indicador, esta combinación captura el crecimiento de la economía en términos absolutos y relativos a su población, así como las tasas de crecimiento per cápita durante cinco años para evaluar la situación económica a más largo plazo.

La metodología captura el carácter de crecimiento de 107 países calificando el desempeño en cuatro pilares esenciales para una evaluación más equilibrada: innovación, inclusión, sostenibilidad y resiliencia. Posteriormente todos los indicadores se normalizan de 0 a 100 para poder visualizarlos de forma comparativa, tanto aquellos que salen de datos duros estadísticos como los que vienen de las encuestas ejecutivas de opinión de cada país, que en el caso de Guatemala es realizada por Fundesa, con un total de 84 indicadores distribuidos en cada pilar, divididos en cinco áreas: talento, recursos, financiamiento, tecnología e institucionalidad.

Los resultados para Guatemala arrojan información importante. Por ejemplo, nuestro país está más alejado del promedio mundial en el pilar de innovación, con una evaluación de 32.3 sobre 100 (siendo el promedio mundial de 45.2 sobre 100). Esto se ve muy afectado por los bajos logros educativos, empezando por una baja escolaridad de apenas seis años y poca capacidad educativa en general, debido a los bajos resultados en las evaluaciones de matemática y comprensión lectora.

También la innovación se ve afectada por la poca inversión en capital de TIC por habitante, el poco uso de pagos digitales en la población, poca capacidad crediticia hacia la población, la baja exportación de servicios avanzados con relación al PIB, así como un ecosistema institucional que debe mejorar la calidad regulatoria, el capital humano en el sector público y la estabilidad y visión de las políticas públicas hacia la innovación.

Los otros pilares en los que Guatemala está por debajo del promedio mundial son aquellos que evalúan la inclusión (con 41.4 sobre 100) y la resiliencia (43.8 sobre 100). En el caso de la inclusión es importante notar que se debe aumentar la protección social de la población económicamente activa, mayor participación de la mujer en el mercado laboral, así como en la educación, mayor número de personas que utilicen el internet, aumentar el porcentaje de la población que tenga acceso a agua potable, más facilidad para la población de contar con propiedades, mejorar los derechos civiles, mayor inclusión en los espacios públicos y mayor pluralismo presupuestario.

Por último, el eje de resiliencia refleja la importancia de invertir más en infraestructura y crear un ecosistema institucional que aumente la legitimidad estatal, reduzca la corrupción, fomente mayor estado de Derecho y reduzca la polarización social. Este nuevo informe seguramente será muy útil para mejorar la forma en que vemos el crecimiento a largo plazo y su impacto integral en la población.

 

 
 
 
 
 
 
 

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