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Cuando Alicia se encuentra al gato de Cheshire, mantiene una conversación un tanto curiosa: “¿Me podrías indicar hacia dónde tengo que ir desde aquí?” pregunta Alicia. ”Eso depende de a dónde quieras llegar” responde el gato. “A mí no me importa demasiado a donde” continúa Alicia, “en ese caso, da igual hacia donde vayas”. El ingenio que hay detrás de este diálogo es notable, cerrándose el mismo de forma magistral: “Siempre que llegue a alguna parte”, finaliza Alicia, “¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte, si caminas lo bastante”, finaliza el gato.
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Lo que trata de ilustrar Lewis Carroll en esta obra es la consecuencia lógica entre actos y resultados. Esta conversación puede parecer algo absurda, pero todo lo que encierra el argumento del gato es verdad.
Si analizamos la coyuntura política tras un año de trabajo por parte del gobierno de Álvaro Colom, los resultados no han sido los más prometedores. Se habla de un “tiempo de solidaridad”, pero es necesario definir el concepto sobre un trasfondo que explique de mejor forma los objetivos que se tienen.
Cuando se dirigen proyectos de impacto social, es muy importante tener en claro la ideología que hay detrás, ya que de la misma dependerán los alcances que se pretenden obtener. No es lo mismo un plan de apoyo ante la crisis que consista en una reducción de los impuestos y un impulso a la productividad, que un programa de apoyo que recaiga en el gasto público y el subsidio al consumo.
Estamos entrando en un conflicto de ideologías, en donde todos prometen maravillas y respuestas originales para la crisis; sin embargo, las consecuencias que seguramente todos pagaremos, son de la selección más variada. La evidencia lo confirma, ya que viejos errores se mantienen vigentes a través de nuevas revoluciones: En Francia se designa a Keynes como hombre del año (http://tiny.cc/Keynes) y en Japón se reedita El Capital de Marx en una versión al estilo manga (http://tiny.cc/Marx). Lo que pueda resultar de esto no es nada prometedor.
Tal y como dice el gato a Alicia, si se camina lo suficiente, llegaremos a alguna parte. Si seguimos caminando hacia más inseguridad, corrupción, falta de educación y deficiencias en salud, haremos visible que el camino que escogimos no fue el más adecuado. Es importante que definamos qué camino queremos tomar, para tener un mayor grado de seguridad sobre a dónde podemos llegar. Hoy más que nunca se vuelve importante que el trasfondo que sustenta las políticas de gobierno esté claro y sea acorde a las necesidades de los guatemaltecos, definiendo un plan como país con vistas en el largo plazo.
Si algo nos debe quedar tras un año de gobierno es que no se tiene claro el camino a tomar, por lo que nos conformaremos con los resultados que se obtengan, sean cuales sean. No se pueden justificar como positivos los resultados que son producto del azar, es necesario poder evaluar la gestión actual en relación al cumplimiento de los objetivos que como nación nos hemos planteado; y si no, todavía estamos a tiempo para definirlos.
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